Propuesta inicial

Descripción de trabajo no asalariado que se realiza en el espacio público
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GARCIAHUGOMX
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Propuesta inicial

Nota por GARCIAHUGOMX » Mié Mar 20, 2019 10:21 am

Stefani Joanne Angelina Germanotta[a] (born March 28, 1986), known professionally as Lady Gaga, is an American singer, songwriter and actress. She is known for her unconventionality, provocative work, and visual experimentation. She began performing as a teenager, singing at open mic nights and acting in school plays. She studied at Collaborative Arts Project 21, through New York University's Tisch School of the Arts, before dropping out to pursue a music career. When Def Jam Recordings canceled her contract, she worked as a songwriter for Sony/ATV Music Publishing, where Akon helped her sign a joint deal with Interscope Records and his own label KonLive Distribution in 2007. She rose to prominence the following year with her debut album, the electropop record The Fame, and its chart-topping singles "Just Dance" and "Poker Face". A follow-up EP, The Fame Monster (2009), featuring the singles "Bad Romance", "Telephone" and "Alejandro", was also successful.

Gaga's second full-length album, Born This Way (2011), explored electronic rock and techno-pop. It peaked atop the US Billboard 200 and sold more than one million copies in the country in its first week. Its title track became the fastest selling song on the iTunes Store with over a million downloads in less than a week. Gaga experimented with EDM on her third studio album, Artpop (2013), which reached number one in the US and included the single "Applause". Her collaborative jazz album with Tony Bennett, Cheek to Cheek (2014), and her soft rock-influenced fifth studio album, Joanne (2016), also topped the US charts. During this period, Gaga ventured into acting, playing leading roles in the miniseries American Horror Story: Hotel (2015–2016), for which she received a Golden Globe Award for Best Actress, and the critically acclaimed musical drama A Star Is Born (2018), for which she was nominated for the Academy Award for Best Actress. She also contributed to the latter's soundtrack, which received a BAFTA Award for Best Film Music and made her the only woman to achieve five US number one albums in the 2010s. Its lead single, "Shallow", topped the US charts and earned Gaga the Academy Award for Best Original Song.

Having sold 27 million albums and 146 million singles as of January 2016, Gaga is one of the best-selling music artists in history. Her achievements include several Guinness world records, nine Grammy Awards, an Academy Award, a BAFTA Award, two Golden Globe Awards, and an award from the Songwriters Hall of Fame and the Council of Fashion Designers of America. She has been declared Billboard's Artist of the Year and included among Forbes's power and earnings rankings. She was ranked number four on VH1's Greatest Women in Music in 2012 and second on Time's 2011 readers' poll of the most influential people of the past ten years, and was named Billboard's Woman of the Year in 2015. She is known for her philanthropy and social activism, including her work related to LGBT rights, and for her nonprofit organization, the Born This Way Foundation, which focuses on empowering youth and preventing bullying.

jvazquez
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Re: Propuesta inicial

Nota por jvazquez » Mié Mar 20, 2019 10:51 am

La importancia del trabajo no asalariado
en la economía urbana
Brígida García *
El objetivo de este artículo es, en primer lugar, revisar y evaluar de manera sucinta diversos esfuf?rzos teóricos que intentan dar cuenta de la presencia y significado del trabajo no asalariado en la economía urbana de
países no desarrollados.
En segundo lugar, la autora ofrece un panorama general de la
evolución del trabajo no asalariado en la economía no agrÍCola en México
en el mediano plazo (1950-1980), con el fin de despertar interés por asociar
su permanencia, desaparición o posible ampliación con los ritmos que han
caracterizado al desarrollo del país en ese plazo. Se documenta especialmente las ramas de la estructura económica mexicana que han proveído
mayor espacio para la existencia del trabajo no asalariado no agrÍCola,
así como la evolución seguida en este sentido por las distintas regiones
que conforman la República Mexicana.
El trabajo no asalariado en la economía urbana recibe una atención cada vez más creciente tanto como posible alternativa para
algunos grupos de la población frente a la recesión por la que México atraviesa cuanto como expresión de lucha por la sobrevivencia de los sectores populares. No obstante lo anterior, existe en
México poca investigación concreta al respecto y no encontramos
paralelo en el caso de la economía urbana, comparable al esfuerzo
teórico y metodológico realizado para el sector campesino en el
país. La causa más obvia de este estado de la cuestión es quizá que
hasta antes de la crisis de los ochenta el trabajo no asalariado en
la economía urbana se consideraba poco significativo, o tal vez
en franca desaparición.
El objetivo de este artículo es, en primer lugar, rastrear de manera sucinta la manera en que se da cuenta de la presencia y significado del trabajo no asalariado en algunos esfuerzos teóricos que
intentan explicar la operación del mercado de trabajo urbano en
países en desarrollo. Aunque en momentos distintos del desarrollo de ciertos enfoques, y a veces no tanto en la teoría propiamente, sino en la evolución de la investigación concreta, el trabajo no
asalariado está íntimamente ligado, como veremos a continuación, con. el desarrollo de líneas de trabajo muy conocidas en el
• Profesora-investigadora del Centro de Estudios Demográficos y de Desarrollo Urbano de El Colegio de México.
[4
440 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
caso de la realidad urbana como son la marginalidad y la informalidad.
En segundo lugar, ofreceremos un panorama general de la
evolución del trabajo no asalariado en la economía no agrícola en
México en el mediano plazo, con el fin de despertar interés por
asociar su permanencia, desaparición o posible ampliación con
los ritmos que han caracterizado el desarrollo del país en ese plazo. Nos detendremos principalmente en el periodo 1950-1980,
para el cual se dispone de información para el conjunto de la República Mexicana y las distintas regiones que la conforman. Desde esta óptica, consideramos relevante documentar las ramas de
la estructura económica que han proveído mayor espacio para la
existencia del trabajo no asalariado no agrícola, así como la evolución seguida en este sentido por las distintas regiones.1 El esfuerzo anterior pretende ofrecer algunas pistas que nos permitan esclarecer la naturaleza del trabajo no asalariado en la economía no
agrícola en México, y de esa manera apoyar el desarrollo posterior de algunas de las perspectivas teóricas que mayor riqueza
proporcionen para el entendimiento de nuestra situación particular.
Los marginales urbanos y las "formas no típicamente
capitalistas" que descansan en fuerza de trabajo no asalariada
El concepto de marginalidad urbana tiene una tradición amplia y
antigua en las ciencias sociales latinoamericanas, así como las
más diversas acepciones. La que nos interesa en este punto es la
denominada marginalidad económica, o sea la que identifica a los
marginales por el hecho de estar desocupados o subocupados,
según los planteamientos originales. Esta línea de trabajo buscaba
ubicar la pertinencia de algunas categorías marxistas clásicas
para explicar la presencia y el significado de la fuerza de trabajo
urbana no incorporada directamente a la industria y actividades
conexas en los países latinoamericanos. La polémica que se suscita inicialmente entre Nun y Cardoso sobre el papel central o superfluo de los marginales en la acumulación capitalista periférica
es ampliamente conocida, y el curso de los trabajos posteriores ha
sido ya reseñado con brillantez por algunos autores. Podemos
pues basarnos en alguna medida en su esfuerzo para desarrollar
1 En este artículo sólo ofrecemos algunas cifras globales sobre las temáticas
mencionadas. En un estudio más extenso (García, 1988) se explotan en detalle las
diversas fuentes secundarias que sobre el particular existen en México.
EL TRABAJO NO ASALARIADO 441
nuestra argumentación (véanse en especial, Bennholdt-Thomsen,
1981, y Arauja Castro, 1984).
Una de las conclusiones más importantes de Arauja Castro, a
nuestro modo de ver, es que el desarrollo de la polémica sobre la
marginalidad ha traído al centro de la discusión el papel que cumplen las formas no específicamente capitalistas de organización
productiva en el capitalismo periférico .. Desde esta misma perspectiva Bennholdt-Thomsen adelanta además un paso, pues plantea
que en la teoría marxista ortodoxa faltan elementos para entender
las situaciones latinoamericanas de hoy, ya que Marx centra su
análisis en la relación entre obrero industrial asalariado y capital.
Sin embargo, considera que existen en la teoría del valor los aspectos centrales por desarrollar desde la perspectiva que interesa,
para lo cual es necesario emplear el método histórico de Marx en
vez de repetir los planteamientos de sus textos clásicos. Esta autora prefiere referirse a los marginales como trabajadores no asalariados o pertenecientes a la producción de subsistencia, pues considera que el término no capitalista puede llevar a concluir que no
existen relaciones entre dicha producción y la capitalista.
Dentro de este contexto, conviene revisar algunos hallazgos
de la investigación concreta. Para algunos autores (Oliveira, 1981;
Kowarick, 1978) la fuerza de trabajo no involucrada directamente
en relaciones capitalistas tiene un papel importante en la dinámica de creación de riqueza, y su explotación reviste características
preocupantes, pues el capital no participa en la reproducción directa de esta fuerza de trabajo. En algunas investigaciones realizadas de acuerdo con dicha perspectiva, Kowarick (1978) identifica
en el terreno empírico a los trabajadores no asalariados y a las empleadas domésticas con los sectores que denomina "no específicamente capitalistas"; demuestra que en Brasil dichos sectores de
trabajadores mantuvieron una presencia constante durante las
décadas de los cincuenta y sesenta. Dicho hallazgo lleva a este autor a concluir que los sectores en cuestión no desaparecen con el
desarrollo industrial en la periferia, aunque está consciente de
que su análisis no le permite establecer los nexos entre el capitalismo dominante y las formas subordinadas (véase, Kowarick, 1978).
Para otros estudiosos, la fuerza de trabajo involucrada en formas no específicamente ca.pitalistas cumple un papel menos importante, e incluso se ha concebido como claramente entorpecedora del avance de las fuerzas productivas (véase Singer, 1977).
N o obstante, las posiciones no son siempre completamente divergentes, pues también hay autores que plantean un esquema más
amplio y flexible de articulación, el cual nos parece atractivo desde el punto de vista de la reflexión teórica. Por ejemplo, Souza
442 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
(1980) sostiene que el núcleo capitalista crea, destruye y recrea los
espacios económicos en los cuales actúa la pequeña producción
no típicamente capitalista. Sin embargo, argumenta que dicha pequeña producción sólo en algunos casos está directamente explotada por el capital (como sucede con los procesos de subcontratación). En otras instancias extremas simplemente llena un espacio,
constituye un refugio para el excedente de mano de obra.
Desafortunadamente, Sotiza no retoma la investigación empírica que señala los importantes retos de los planteamientos teóricos.
En el análisis de la situación concreta brasileña sólo le interesa
ilustrar algunas facetas de su argumentación. N os importa retomar de dicho análísis concreto el hecho de que los trabajadores
no asalariados constituyen uno de los indicadores para identificar
a los sectores no específicamente capitalistas, aunqué el autor está
consciente de lo grueso de dicha aproximación: Sus resultados se
encaminan en la misma dirección de los de Kowarick sobre lapresencia permanente de los trabajadores no asalariados en la economía urbana del Brasil de los decenios previos a 1970, y se hace
hincapie en la existencia de dichos trabajadores en lbS corazones
industriales de ese país.
En el caso de México no contamos con diagnósticos a escala
nacional que permitan qué nuestro conocimiento de la evolución
de los sectores de trabajadores no asalariados urbanos avance hasta el punto establecido por los autores anteriores. Dicho diagnóstico constituye un punto de partida útil para profundizar en la manera específica en que se relacionan dichos sectores con el resto
de la. economía en el nivel macrosocial. Por el contrario en el nivel
micro, o para el caso específico de algunas ciudades de nuestro
espectro urbano, ya se cuenta con diversos tipos de trabajos sobre
maneras específicas de articulación entre la pequeña producción
y la empresa capitalista (véase, por ejemplo, Escobar, 1986).
El sector informal urbano y los trabajadores no asalariados
El sector informal urbano es tal vez uno de los términos más populares hoy en día entre los estudiosos de las tendencias teóricas
más diversas. Lo emplean .para referirse a la heterogeneidad de
los mercados de trabajo en países desarrollados y en desarrollo.
En el caso de los segundos, que es el que más nos interesa, el
punto de partida es la aseveración de que los sectores modernos
de la economía no incorporan mano de obra al ritmo requerido
por el crecimiento vegetativo de la población y la transferencia de
mano de obra del campo a la ciudad (Souza y Tokman, 1976).
EL TRABAJO NO ASALARIADO 443
Tokman es uno de los autores más ligados al desarrollo conceptual y empírico de este término en América Latina y al trabajo
realizado en el PREALC2 desde la perspectiva del sector informal.
Define el mercado de trabajo informal como aquel conformado
por personas que trabajan por cuenta propia, o en empresas chicas, o prestando servicios personales de baja productividad, como
sería el servicio doméstico remunerado. En este sector, según
Tokman, se ubica gran parte de la pobreza de las ciudades latinoamericanas. Y, por el contrario, en el sector formal se concentran
los puestos de trabajo desempeñados en las empresas organizadas
de la industria o los servicios personales requeridos por las personas de más altos ingresos. Dado que estos puestos los demandan
las personas de más alta calificación, generalmente en ellos también se obtienen los más altos ingresos (véase Tokman, 1979).
La visión reseñada se acerca a lo que ya en 1977 Rackzynski
denominaba la perspectiva del aparato productivo en el estudio
del sector informal. Según esta autora, quienes se adhieren a dicha perspectiva destacan aspectos como los siguientes: las unidades productivas informales no contratan mano de obra, y cuando
lo hacen es de manera esporádica; en ellas imperan consideraciones familiares mientras que en las formales intervienen criterios
de maximización de las ganancias; la división del trabajo en la empresa informal es menos compleja; la frontera entre las diversas
tareas es más borrosa y la fijación de la jornada y del ritmo de trabajo depende del trabajador y de su grupo familiar.
En síntesis, se trataría de la pequeña empresa familiar donde,
según la perspectiva de la teoría marxista a que aludimos en el
apartado anterior, no prevalecerían las relaciones capitalistas de
producción, aunque estuviese subordinada al c
444 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
y las dimensiones que utiliza no siempre las jerarquiza o integra
en un esfuerzo de conceptuación más globalizador. Rackzynski
(1977), por ejemplo, menciona trabajos sobre el sector en los que
el concepto de personas empleadas por las empresas informales
varía desde 3 hasta 50; asimismo, señala estudios donde el criterio
fundamental desde el ángulo de la empresa puede ser la tecnología, la calificación del trabajo, la división de tareas dentro de la
misma o las prestaciones sociales para la mano de obra. Otros
análisis destacan no la perspectiva de la empresa sino la del funcionamiento de los mercados laborales y hacen hincapié en criterios como la facilidad de entrada, la integración del sector por
mano de obra secundaria y su ventaja de constituir la "puerta de
entrada" de los migrantes a la economía urbana. Finalmente, en
un tercer tipo de estudios se establece que el sector informal es sinónimo de grupos pobres o postergados.
La heterogeneidad mencionada se ha agravado en los últimos
años con la insistencia más reciente en caracterizar al sector informal como constituido por empresas que operan fuera de los
marcos institucionales de una sociedad determinada [véase Castells y Portes, 1986). Dado este estado de cosas, algunos estudiosos
abogan una vez más por que se erradique el término [por ejemplo,
Cartaya, 1987). No obstante lo anterior, nosotros consideramos
que trabajos como los originales de Tokman, así como todos los
del PREALC, que identifican al sector informal generalmente con
las pequeñas empresas que emplean mano de obra familiar, y por
tanto con el trabajo no asalariado, constituyen una línea fructífera
de investigación. Dicha línea encuentra puntos de convergencia
con otras perspectivas teóricas como las señaladas en el apartado
anterior, por lo menos en la identificación de indicadores empíricos como el trabajo no asalariado que deben recibir atención creciente en el estudio del mercado de trabajo urbano.
Sin embargo, conviene señalar también las divergencias,
como lo han hecho los autores que suscriben las distintas posiciones. El mismo Tokman plantea que, a diferencia de otros enfoques
como el de la marginalidad, los teóricos del sector informal siempre conciben como posible y deseable la sobrevivencia del sector,
aun en condiciones de subordinación [Tokman, 1978). Se sostiene
que hay espacio para actividades informales allí donde los mercados son menos oligopólicos, como es el caso del comercio y los
servicios; además en el caso del comercio se recuerda la existencia de pequeños establecimientos aun en economías desarrolladas
donde impera la preferencia cultural por este tipo de empresa. Sin
embargo, las posiciones son fluc~uantes, lo que sin duda indica la
necesidad de mayor investigación al respecto. Por ejemplo, en los
EL TRABAJO NO ASALARIADO 445
diversos diagnósticos realizados para el conjunto de América Latina con la serie de datos elaborados por el PREALC para el periodo 1950-1980, se identifica al sector informal con el subempleo, el
cual se considera necesario erradicar en el curso del desarrollo
(véase, en especial, PREALC, 1982; García y Tokman, 1984).
En síntesis, las líneas de investigación a que nos hemos referido coinciden en señalar la importancia .estratégica de los sectores
de trabajadores no asalariados, pero consideramos que de ninguna manera se encuentra inequívocamente establecido el papel que
desempeñan en el curso de nuestro desarrollo. En vista de la ambigüedad existente en torno al término de sector informal, consideramos más precisos los intentos por asociar la existencia de los
sectores de trabajadores no asalariados con el curso seguido por
la economía organizada en bases no típicamente capitalistas en
nuestros países. Como bien señalan algunos autores, dicha economía está subordinada mediante diversos mecanismos al capitalis~
mo dominante, los cuales sólo podrán conocerse bien mediante la
inve~tigación concreta. Un estudio como el nuestro, basado en datos pobléicionales agregados, sólo podrá indicar la importancia
cuantitativa de los sectores de trabajadores no asalariados en diferentes momentos históricos, y comenzar a abordar su significado
al señalar su permanencia, desaparición o ampliación en distintos
contextos económicos regionales.
La evolución del trabajo no asalariado en la economía
no agropecuaria mexicana, 1950-1980
La información que analizamos en esta parte del trabajo proviene
de los censos de población, los cuales captan, entre otros aspectos, la posición en la ocupación de los individuos activos en cada
rama de actividad. En dicha variable sobre posición en la ocupación se clasifica, de manera básicamente comparable desde 1950,
a la población económicamente activa en los siguientes grupos:
asalariados, trabajadores por cuenta propia, familiares no remunerados y patrones o empresarios. La ubicación de dichos grupos
en las distintas ramas de actividad, para el país y las diversas regiones que lo componen, pr~senta mayores problemas de comparabilidad a lo largo del tiempo; sin embargo mediante diversos
ajustes es posible conformar series confiables (véase García, 1988).
Como ya adelantamos, nuestro análisis de los trabajadores no
asalariados debe considerarse como un pl,mto de partida para el
estudio de la naturaleza y el significado 'de las actividades organizadas de manera no específicamente capitalista y de las vincu-
446 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
laciones que éstas mantienen con el capitalismo dominante. La
principal limitación de éste tipo de análisis se encuentra en la
gran heterogeneidad de las agrupaciones sobre posición en la ocupación.
Entre los trabajadores asalariados se ubica la mayor parte de
quienes venden su fuerza de trabajo en la economía empresarial,
pero dicho grupo también incluye a los asalariados temporales o
permanentes en pequeñas unidades de producción donde la ganancia y la acumulación subsecuentes pueden no e¡:;tar presentes.
Entre los asalariados también se ubican los empleados gubernamentales y las empleadas domésticas, aunque teóricamente es posible discernir su peso cuantitativo siempre que sea posible lograr
series comparables de información a ese nivel d!il desglose por
rama y ocupación, lo L.:ual no es nuestro caso. Los trabajadores no
asalariados constituyen un universo aún más heterogéneo, pues
pueden ser desde vendedores ambulantes hasta profesionistas.
aunque se sabe que el peso cuantitativo de estos últimos es mínimo dentro de la agrupación global [véase García, 1988).
No obstante lo anterior, si se intenta trazar la evolución de los
diversos tipos de trabajadores en un periodo prolongado, y observar las diferencias que presentan al respecto las distintas regiones
del país, hasta el momento no conocemos mejor opción que la que
presentamos, en su calidad de punto de partida. Aún dentro del
camino elegido, confrontamos además el problema del censo de
población de 1980. Como es ampliamente conocido, no se clasificó a cerca de un tercio de la población activa según la rama de
actividad, y los porcentajes de insuficientemente especificados
también son elevados en las variables de posición en la ocupación
y ocupación. Por ello optamos por sustituir al censo con la Encuesta Continua de Ocupación del primer trimestre de 1979, la
única de esa serie informativa que alcanzó representatividad nacional. Las ventajas y limitaciones de esta fuente para propósitos
como el nuestro se encuentran documentadas en nuestro estudio
más detallado [García, 1988), y en trabajos como el de Gregory
(1986) o. Rendón (1982).
En el cuadro 1 se presenta la distribución de la población activa por rama de actividad y posición en la ocupación en el periodo
1950-1979. Es conocido que en los años cincuenta el proceso de
industrialización mexicana, basado en la sustitución de importaciones experimentó un ascenso indiscutible, el cual se consolidó
en los sesenta. Aproximadamente a este periodo del desarrollo
económico del país se le ha denominado la etapa del desarrollo estabilizador o de crecimiento con estabilidad de precios y en la balanza de pagos.
EL TRABAJO NO ASALARIADO 447
En los años setenta el panorama cambia con el advenimiento
del estancamiento con inflación. A mediados de este decenio los
problemas se hicieron más evidentes con la devaluación de 1976,
y luego se observó un repunte, que desafortunadamente fue pasajero, antes de que la situación económico-social se empeorara de
manera más prolongada, ya entrados los años ochenta. El final de
los setenta escenifica, pues, un mome;nto de auge, pero también
podemos suponer que los problemas que caracterizaron a los años
precedentes pudieron haber dejado su huella sobre la evolución
del mercado de trabajo que es posible observar en ese lapso. Las
observaciones anteriores nos indican, pues, la necesidad de considerar por separado los periodos 1950-1970 y 1970-1980.
Los años cincuenta y sesenta
En este periodo es posible observar con nitidez una pérdida de
importancia relativa de los trabajadores por cuenta propia y ayudantes familiares, la cual se debe básicamente a lo ocurrido en la
agricultura. Sin embargo, todavía en 1970 aproximadamente una
tercera parte de la fuerza de trabajo del país pertenecía a estos
grupos de no asalariados (véase el cuadro 1).
Tanto en 1950 como en 1970 las ramas que incluyen en mayor
medida trabajadores no asalariados son, en primer término, la
agricultura, y en segundo el comercio, en el caso del sector no
agrícola. No obstante, esta tendencia es más nítida en 1950 que en
1970, pues en este último año la distribución de los trabajadores
no asalariados por rama está más igualitariamente repartida en el
sector no agrícola.
Un ángulo adicional importante para estudiar la evolución de
los trabajadores por cuenta propia y familiares no remunerados es
la referencia a la importancia relativa de cada uno de estos grupos
en cada rama (véase el cuadro 2). La agricultura no sólo es la rama
que aglutina la mayor cantidad de trabajadores no asalariados,
sino que también es "donde éstos menos desaparecieron en el periodo considerado, pues al final del mismo, 38.5% de sus integrantes eran no asalariados. Esto no quiere decir que el proceso de salarización en dicha rama no haya ganado también terreno, como
también se puede desprender de los datos del cuadro 2.
La evolución del comercio en el periodo 1950-1970 indica que
al final del mismo el sistema capitalista se había extendido en forma destacada a la esfera de la circulaCión. No obstante, conviene
puntualizar también que en 1970 todavía más de una tercera parte
448 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
CUADRO 1
México: población económicamente activa según rama de actividad y
posición en la ocupación, 1950, 1960, 1970 Y 1979
(porcentajes)
Romo de actividad y posición
en 10 ocupación 1950° 19600 1970° 1979°
Total 100.0 100.0 100.0 100.0
[Números absolutos en miles) (8345.5) (10219.9) [12955.1) (19177.3)
Asalariados 46.8 60.4 62.2 62.9
Trabajadores por cuenta propia 40.7 33.8 25.1 25.4
Ayudantes familiares 11.6 5.0 6.5 8.3
Patrones o empresarios 0.8 0.8 6.2 3.4
Agropecuaria 58.3 49.4 40.8 28.9
Asalariados 17.5 21.6 19.7 9.0
Trabajadores por cuenta propia 30.2 22.7 15.7 13.2
Ayudantes familiares 10.3 4.9 4.3 5.5
Patrones o empresarios 0.2 0.2 1.1 1.2
Minería, energía e industria 14.8 17.2 21.8 21.1
Asalariados 10.8 14.3 16.8 16.9
Trabajadores por cuenta propia 3.2 2.6 2.6 2.9
Ayudantes familiares 0.5 0.0 0.7 0.7
Patrones o empresarios 0.2 0.2 1.7 0.6
Construcción 3.1 4.0 4.7 6.4
Asalariados 2.7 3.6 3.7 5.5
Trabajadorl1s por cuenta propia 0.2 0.4 0.6 0.6
Ayudantes familiares 0.1 0.0 0.1 0.1
Patrones o empresarios 0.0 0.0 0.3 0.2
Comercio y finanzas 8.8 10.6 10.8 13.8
Asalariados 2.5 4.0 5.4 6.5
Trabajadores por cuenta propia 5.4 6.2 3.2 5.2
Ayudantes familiares 0.6 0.0 0.8 1.5
Patrones o empresarios 0.3 0.2 1.4 0.6
Otros servicios 14.9 18.7 21.8 29.3
Asalariados 13.1 16.8 16.5 24.6
Trabajadores por cuenta propia 1.6 1.7 3.0 3.4
Ayudantes familiares 0.1 0.0 0.6 0.5
Patrones o empresarios 0.1 0.2 1.7 0.8
Insuficientemente especificada 0.5
• La comparabilidad de esta información y los ajustes a las distintas fuentes a lo largo
del tiempo se establecen en los Apéndices Metodológicos I y 11 de Garda [1988).
Fuente: VII, VIII Y IX Censos de Población, Encuesta Continua de Ocupación, primer
trimestre de 1979, Dirección General de Estadística, Secretaría de Programación y Presupuesto. Tomado y adaptado de García [1988).
EL TRABAJO NO ASALARIADO 449
CUADRO 2
México: importancia relativa de las distintas agrupaciones
de trabajadores en cada rama de actividad 1950, 1960, 1970 Y 1979
[porcentajes)
Rama de actividad y posición
en la ocupación 1950 1960 1970 1979
Total 100.0 100.0 100.0 100.0
Asalariados 46.8 60.4 62.2 62.9
Trabajadores por cuenta propia 40.7 33.8 25.1 25.4
Ayudantes familiares 11.7 5.0 6.5 8.3
Patrones o empresarios 0.8 0.8 6.1 3.4
Agricultura 99.9 100.0 99.9 100.0
Asalariados 30.2 43.7 48.2 31.1
Trabajadores por cuenta propia 51.8 46.0 38.5 45.7
Ayudantes familiares 17.6 10.0 10.6 19.0
Patrones o empresarios 0.3 0.3 2.6 4.2
Minería, energía e industria 100.0 100.0 99.9 99.9
Asalariados 73.1 83.1 76.8 80.1
Trabajadores por cuenta propia 21.8 15.3 12.1 13.7
Ayudantes familiares 3.7 0.2 3.1 3.3
Patrones o empresarios 1.4 1.4 7.9 2.8
Construcción 99.9 99.9 100.0 100.0
Asalariados 86.9 88.1 79.4 85.9
Trabajadores por cuenta propia 9.2 11.0 12.5 9.4
Ayudantes familiares 3.5 0.1 2.0 1.6
Patrones o empresarios 0.3 0.7 6.1 3.1
Comercio y finanzas 100.0 99.9 99.9 100.0
Asalariados 28.2 38.1 50.3 47.1
Trabajadores por cuenta propia 61.1 59.0 29.5 37.7
Ayudantes familiares 7.0 0.5 7.4 10.9
Patrones o empresarios 3.7 2.3 12.7 4.3
Otros servicios 99.9 100.0 100.0 100.0
Asalariados 87.6 90.2 75.8 84.0
Trabajadores por cuenta propia 10.8 9.0 13.6 11.6
Ayudantes familiares 0.8 0.1 2.8 1.7
Patrones. o empresarios 0.7 0.7 7.8 2.7
Fuente: Cuadro 1.
de los trabajadores del comercio eran no asalariados, lo cual la
conviérte en la rama no agrícola que ofrece el mayor espacio para
este tipo de trabajadores. Un estudio realizado por Campos Serna
(1980) con tabulaciones especiales del censo de población de 1970
también nos señala que el comercio en ese año era la rama no agrícola que concentraba mayor proporción detrabajadores con retribuciones inferiores a los mínimos legales, y que, a su vez, los tra-
450 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
bajadores por cuenta propia eran los que mostraban los peores
niveles de ingreso dentro de la rama.
'Al intentar dar cuenta de los trabajadores no asalariados en el
comercio, conviene tener en mente el tipo de urbanización prevaleciente y los patrones culturales de la población involucrada.
Katzman (1984) señala que la variación en la magnitud que alcanza este grupo de trabajadores entre los países desarrollados es
grande: en Estados Unidos apenas llega al 10%; en Japón, en cambio, al 36% yen Italia es mayoritaria, pues asciende al 67% [datos
para la década de los setenta, aproximadamente). En el caso de
México es importante traer a colación que gran parte de la población que habita las grandes ciudades necesita comprar diariamente
su sustento y no tiene fácil acceso a medios eficientes de transporte. Esto, aunado a la necesidad regular de créditos, probablemente
asegura la permanencia de los pequeños comercios, los cuales
mantienen sus puertas abiertas más allá de la jornada habitual de
trabajo a fin de captar el mayor número de clientes posible.
La industria seguía al comercio en 1950 en cuanto a importancia relativa de sus trabajadores no asalariados en el sector no agrícola, pero en 1970 su magnitud se reduce a un nivel cercano al de
los servicios y la construcción. En estas últimas dos ramas, sin
embargo, la evolución de esos trabajadores sigue una tendencia
ascendente de 1950 a 1970, en términos globales. Aunque dicha
tendencia es de poca monta, nos permite hacer alusión a una diversidad de caminos en la evolución de los trabajadores no asalariados.
El dato para la industria apunta a la destrucción relativa de
la· pequeña producción artesanal y concuerda con otros estudios
que desde la perspectiva económica puntualizan el terreno ganado por la gran empresa a medida que avanzaba el proceso de industrialización mexicano [véase Trejo, 1973). La información para
los servicios y la construcción es indicativa de la posibilidad de
ampliación que ofrecían algunos tipos de actividades para el trabajo no asalariado, aun en un periodo de importante expansión de
las actividades asalariadas en general [véase, en este sentido, la aro
gumentación de Tokman, 1978, resumida en la primera parte del
trabajo).
Los años setenta
Por lo que respecta al periodo 1970-1979, la información del
cuadro 1 indica que los trabajadores no asalariados dejaron de
perder importancia en el panorama económico nacional de la
EL TRABAJO NO ASALARIADO 451
misma manera que lo hicieron en el lapso 1950-1970. Estos datos
apoyarían nuestras suposiciones anteriores, pues la década de los
setenta presentó caraderísticas particulares que pudieron haber
desacelerado el ritmo de crecimiento del empleo asalariado, en
presencia también de un alto crecimiento natural de la fuerza de
trabajo del país. Sin embargo, es preciso reconocer que la Encuesta Contínua de Ocupación, nuestra fuente de datos para 1979, reviste características especiales que pueden afectar la tendencia señalada.
Se trata de una encuesta de hogares realizada con personal especialmente entrenado, y en diversas ocasiones se ha probado que
este tipo de fuente registra mejor diversos sectores de la población
activa, como son las mujeres o los jóvenes, o los trabajadores por
cuenta propia en general que muchas veces desempeñan su trabajo a tiempo parcial, o aun en condiciones de clandestinidad (véase
Wainerman y Recchini, 1981).
Sin embargo, otros trabajos que incluyen estimaciones para el
sector informal en la década de los setenta también muestran que
éste registró un crecimiento sostenido durante la misma, a pesar
de que atraiga más bien la atención de estos trabajos el destacado
crecimiento del empleo en el sector formal que se observa a partir
de las Cuentas Nacionales (véase PREALC, 1982, y Jusidman,
1986). Otros estudios como el de Gregory (1986), muestran información sobre el crecimiento de la población activa en relación
con el producto en el mismo decenio; ésta nos indica de otra manera los problemas que se enfrentaron en esos años, pues en ese
lapso se observa una desaceleración en dicha relación, la cual
usualmente se denomina productividad de la fuerza de trabajo.
La información de la ECSO permite estimar que fue en las ramas no agrícolas donde recobraron presencia los trabajadores no
asalariados en la década de los setenta. En nuestro análisis siguiente analizaremos el posible significado de esta tendencia en
el nivel regional. Presentamos los datos de manera agregada para
los sectores agrícolas y no agrícolas en escala nacional y por regiones.
Aportaciones del análisis en el nivel regionaP
En el cuadro 3 se observa, en primer lugar para los sectores no
agropecuarios de la República Mexicana tomados en conjunto,
3 La regionalización que utilizamos en este trabajo es la que se emplea en la
ECSO, nuestra fuente de datos para 1979, la cual sólo presenta información de ma-
452 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
que su proporción de trabajadores por cuenta propia y familiares
no remunerados se mantiene mós o menos constante en términos
globales a 10 largo del tiempo, y presenta visos de aumento en
1979. No obstante, dadas las características de la ECSO, preferimos matizar la aseveración anterior y más bien sostener que la información muestra una presencia constante de los trabajadores
no asalariados en los años considerados.
La tendencia básica hacia la permanencia documentada con
anterioridad no presenta diferencias muy significativas entre las
diversas regiones del país. Hasta 1970, la única variación de importancia que se presenta es c
EL TRABAJO NO ASALARIADO 453
CUADRO 3a
Población económicamente activa masculina y femenina según rama de actividad y posición en la ocupación,
1950, 1970, 1979 (República Mexicana y regiones)
(porcentajes)
Rama de actividad y posición 1970 1979
en la ocupaciónb 1950 Total Hombres Mujeres Total Hombre8 Mujeres
República Mexicana
Agropecuaria 58.4 39.4 46.1 10.8 28.9 36.3 5.6
No agropecuariasc 37.3 54.9 49.1 79.5 70.6 63.2 93.9
Asalariados 25.1 39.4 35.4 56.1 53.5 49.0 68.1
Trabajadores por cuenta propia
y ayudantes familiares 11.6 10.7 9.3 17.5 14.9 11.6 24.8
Patrones o empresarios 0.6 4.8 4.4 5.9 2.2 2.6 1.0
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
(8267 776) (12 955 057) (10488800) (2 466 257) (19 177 329) (14 558 838) (4 618 491)
Región Noroeste
Agropecuaria 60.4 42.1 48.1 15.3 40.1 46.2 15.3
No agropecuariasc 35.0 51.5 46.5 74.0 59.6 53.4 84.7
Asalariados 23.5 34.5 30.9 50.5 48.0 42.7 69.3
Trabajadores por cuenta propia
y ayudantes familiares 10.8 10.6 9.7 15.0 10.0 8.8 14.8
Patrones o empresarios 0.7 6.4 5.9 8.5 1;6 1.9 0.6
Total 100.0 100,0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
(545961) (1034771) (845775) (188996) (1526628) (1228111) (298517)
454 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
CUADRO 3 (continuación)
Rama de actividad y posición 1970 1979
en la ocupación 1950 Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres
Región Noreste
Agropecuaria 47.5 25.6 30.4 5.4 22.6 28.5 1.7
No agropecuariasc 45.4 69.0 64.7 87.2 77.2 71.3 98.0
Asalariados 32.1 52.8 49.4 66.9 59.8 54.8 77.7
Trabajadores por cuenta propia
y ayudantes familiares 12.5 11.0 10.2 14.3 14.6 13.3 19.0
Patrones o empresarios 0.8 5.2 5.1 6.0 2.8 3.2 1.3
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
(694682) (1162989) (939364) (223625) (1654820) (1291492) (363328)
Región Norte
Agropecuaria 61.8 42.9 49.1 11.2 18.5 25.0 0.7
No agropecuariasc 34.1 50.7 45.5 77.8 80.8 74.2 98.8
Asalariados 24.3 36.7 32.9 56.6 66.8 60.6 83:6
Trabajadores por cuenta propia
y ayudantes familiares 9.1 9.0 8.0 14.1 11.5 10.3 14.3
Patrones o empresarios 0.7 5.0 4.6 7.1 2.6 3.3 0.9
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
(451019) (640771) (537223) (103548) (883188) (647 31)0) (235888)
EL TRABAJO NO ASALARIADO 455
Región Centro-Pacífico
Agropecuaria 65.0 43.5 50.7 10.6 27.2 34.5 5.5
No agropecuariasc 31.6 49.8 43.6 78.2 72.5 65.1 94.3
Asalariados 18.4 33.4 29.5 51.7 52.7 46.7 70.1
Trabajadores por cuenta propia
y ayudantes familiares 12.6 11.2 9.3 19.6 17.2 15.3 23.1
Patrones o empresarios 0.6 5.2 4.8 6.9 2.6 3.1 1.1
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
(1024134) (1510039) (1 240514) (269525) (2267788) (1692662) (575126)
Región Centro-Norte
Agropecuaria 70.7 54.8 61.0 16.6 43.5 . 52.3 4.6
No agropecuariasc 26.5 39.1 34.1 69.6 56.4 47.6 95.4
Asalariados 17.2 26.4 23.4 44.3 42.2 36.4 68.0
Trabajadores por cuenta propia
y ayudantes familiares 8.9 8.8 7.2 18.7 13.0 9.7 27.4
Patrones o empresarios 0.4 3.9 3.5 6.6 1.2 1.5 0.0
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
(524636) (632103) (543025) (89078) (790974) (646472) (144502)
456 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
CUADRO 3 (continuación)
Rama de actividad y posición 1970 1979
en la ocupación 1950 Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres
Región Centro
Agropecuaria 70.0 52.9 59.0 19.5 42.0 49.3 14.3
No agropecuariasc 27.2 40.9 36.2 66.8 57.8 50.6 85.6
Asalariados 16.6 27.4 24.9 40.1 41.5 38.0 55.1
Trabajadores por cuenta propia
y ayudantes familiares 10.2 9.7 7.8 20.7 14.5 10.6 29.6
Patrones o empresarios 0.4 3.8 3.5 6.0 1~8 2.0 0.9
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
(1886208) (2477 545) (2093777) (383768) (3227343) (2556222) (671121)
Región Centro-Golfo
Agropecuaria 66.9 53.1 59.3 16.6 60.1 67.8 20.6
No agropecuarias c 29.2 41.2 36.2 71.1 39.8 32.1 79.4
Asalariados 19.2 28.3 25.7 43.5 27.3 24.0 44.0
Trabajadores por cuenta propia
y ayudantes familiares 9.5 9.5 7.4 22.1 11.1 6.6 34.5
Patrones o empresarios 0.5 3.4 3.1 5.5 1.4 1.5 0.9
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
(650458) (1000064) (854314) (145750) (1 549302) (1295786) (253516)
EL TRABAJO NO ASALARIADO 457
Área Metropolitana de la Ciudad de México
Agropecuaria 6.1 2.7 3.5 0.9 0.9 1.3 0.1
No agropecuariasc 84.6 92.8 92.0 94.6 97.8 97.3 98.9
Asalariados 65.5 72.7 71.3 75.8 79.3 79.3 79.2
Trabajadores por cuenta propia
y ayudantes familiares 17.6 13.7 13.7 13.7 15.7 14.3 18.6
Patrones o empresarios 1.5 6.4 7.0 5.1 2.8 3.7 1.1
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
(1139 189) (2694539) (1886159) (808380) (4642376) (3 095 586) (1 546 790)
Región Peninsular
Agropecuaria 64.9 55.2 61.0 16.1 41.7 49.7 3.4
No agropecuariasc 31.7 38.4 33.9 68.4 58.2 50.2 96.2
Asalariados 18.6 24.4 21.8 42.2 43.8 38.2 70.8
Trabajadores por cuenta propia
y ayudantes familiares 12.6 10.1 8.6 20.5 13.0 10.4 25.1
Patrones o empresarios 0.5 3.9 3.5 5.7 1.4 1.6 O.?
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.L
(319836) (494984) (431444) (63540) (750967) (622030) (128937)
458 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
CUADRO 3 (continuación)
Rama de actividad y posición 1970 1979
en la ocupación 1950 Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres
Región Pacífico Sur
Agropecuaria 79.0 69.2 76.0 28.8 41.7 52.1 3.3
No agropecuariasc 19.4 25.1 20.0 54.8 58.0 47.7 96.0
Asalariados 9.6 14.0 12.3 24.1 34.6 33.4 39.0
Trabajadores por cuenta proplu
y ayudantes familiares 9.5 8.9 5.8 26.8 21.3 12.1 55.5
Patrones o empresarios 0.3 2.2 1.9 3.9 2.1 2.2 1.5
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
(1 031 653) (1307252) (1117205) (190047) (1883943) (1483177) (400766)
• La información de este cuadro no es enteramente comparable a la del cuadro 1. pues al desglose a nivel estatal no se le pudo aplicar los mismos criterios de ajuste que los empleados a nivel nacional. No obstante; las implicaciones de dicha diferencia para el tipo de análisis que realizamos
en este trabajo son mínimas (véase. Garcla. 1988).
b La comparabilidad de esta información en las distintas fuentes y los ajustes realizados se definen en el Apéndice Metodológico 11 de García
(1988).
e La suma de las ramas no agropecuarias y agropecuarias no alcanza el 100% debido a la información insuficientemente especificada.
Fuente: VII y IX Censos Generales de Población. Encuesta continua de ocupación. primer trimestre. 1979. Dirección General de Estadístioa.
Secretaría de Programación y Presupuesto. Tomado y adaptado de García (1988).
EL TRABAJO NO ASALARIADO 459
llo es más acentuado entre la fuerza de trabajo femenina. No obstante, habría que tener cuidado con no interpretar unilinealmente
esta tendencia como indicadora de una mayor incorporación de
la mujer a los sectores más dinámicos de la economía. Hay que recordar que en estas zonas más desarrolladas mucha de la fuerza
de trabajo femenina se ocupa en el servicio doméstico remunera~
do, pues en aquéllas se concentran 108 sectores que demandan y
pueden pagar este tipo de servicios. Desafortunadamente, no fue
posible identificar en nuestra información el peso específico de
las empleadas domésticas a lo largo del tiempo.
En 1979 se presentan patrones algo diferentes entre las diversas regiones. Todas las cifras de trabajadores no asalariados,
como ya mencionamos, tienden a elevarse. Un dato que se aparta
visiblemente de los demás es el correspondiente a la región
Pacífico-sur [21.3% de no asalariados), pero ésta fue una de las
últimas incorporadas a la ECSO y puede estar más bien reflejando
problemas de confiabilidad en la información básica. El resto de
los casos sigue más bien el patrón observado en los demás años,
es decir, las cifras de no asalariados en los sectores no agrícolas
son bastante homogéneas. Acaso se insinúa una tendencia a que
los porcentajes sean más elevados en el AMCM, la región centroPacífico y la noreste, las cuales contienen las áreas metropolitanas
de Guadalajara y Monterrey, pero las diferencias son muy pequeñas como para atribuirles un significado contundente.
Nuestra información muestra entonces que los sectores no
asalariados se reproducen en los corazones industriales del país,
como sucede en otros contextos nacionales como el brasileño [véase Kowarick, 1978, y Souza, 1980). Asimismo, da cuenta por el
lado opuesto de lo que tal vez muchos desarrollos teóricos e investigaciones toman por dado: la permanencia de dichos sectores
también en las regiones menos avanzadas del país. Se detectan
pues cifras muy análogas, pero que responden a distintos tipos de
situaciones, lo que desafía la validez de explicaciones en un sólo
sentido.
Los hallazgos anteriores, aunados a los ya documentados
cuando analizábamos las tendencias por rama en el nivel nacional
que revelaban caminos distintos seguidos por los no asalariados
en el comercio, la industria y los servicios, apoyan, desde nuestro
punto de vista, el planteamiento de una dependencia heterogénea
entre sectores organizados en bases capitalistas y no específicamente capitalistas [véase, Souza, 1980). Además de los comentarios que hemos adelantado en este sentido, consideramos que la
dimensión regional permite incorporar en el nivel de las..hipótesis
nuevos elementos a la discusión reseñada arriba. Habría que con-
460 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
siderar que la penetración diferencial de las actividades capitalistas en el espacio económico-social puede condicionar la naturaleza de la expansión del resto de las actividades en las distintas
situaciones regionales.
En los casos de las regiones más urbanizadas y desarrolladas,
es posible pensar que la existencia de los sectores no asalariados
está más estrechamente ligada a la propia naturaleza de la expansión capitalista en nuestras economías, mediante procesos como
la subcontratación industrial, comercial o de servicios. Sin embargo, no habría que olvidar que la mayor concentración de población en estas zonas, seguramente influye para que también allí
proliferen los trabajadores por cuenta propia más desprotegidos,
tipo los vendedores ambulantes.
Por otra parte, en áreas urbanas menos dinámicas podría suponerse que la natural'eza prevaleciente de los sectores no asalariados está más conectada con el pequeño comercio tradicional,
las unidades artesanalés de producción de ropa y mUebles, los pequeños establecimientos de preparación y venta de alimentos,subordinados al capital mediante otros procesos distintos de los
mencionados, como la compra de materias primas o la comercialización de sus productos. Sin embargo, en estos planteamientos es
preciso incorporar la vulnerabilidad de este tipo de establecimientos frente a la expansión de la gran empresa o a los vaivenes que
caracterizan a dicho sector de la economía en una etapa de recesión como la que actualmente afecta a México.
Algunas consideraciones finales
El análisis llevado a cabo en este trabajo finaliza al terminar la década de los setenta, último periodo para la cual contamos con
datos globales para el país y sus diferentes regiones sobre la evolución de los trabajadores asalariados y no asalariados. Sin embargo, los datos parciales disponibles para algunas áreas metropolitanas del país en la década de los ochenta apuntan hacia nuevos
incrementos en la ocupación no asalariada en algunas áreas urbanas (véase Oliveira, 1987; datos provenientes de la Encuesta de
Empleo Urbano, nueva serie trimestral de datos sobre empleo de
la Dirección General de Estadística Geografía e Informática).
Aunado a la relevancia de la información anterior, todos somos testigos de los redoblados esfuerzos de algunos sectores de la
iniciativa privada mexicana por convencernos, a través de los medios masivos de comunicación, de las bondades del trabajo por
cuenta propia, o por lo menos de la supuesta responsabilidad que
EL TRABAJO NO ASALARIADO 461
tiene cada desocupado de buscar salida a su crítica situación por
el lado del autoempleo.
El propósito de este trabajo ha sido el de dar un contexto a las
preocupaciones sobre el trabajo por cuenta propia que hoy adquieren relevancia particular. Hemos ejemplificado el tipo de conocimiento que es posible alcanzar sobre este fenómeno mediante
la explotación de datos secundarios. H& quedado claro que este es
un punto de partida que necesita ser complementado con otras estrategias de investigación que combinen diversos niveles de análisis. Sin embargo, dicho punto de partida es necesario para ubicar
la magnitud de la presencia del trabajo no asalariado en distintos
momentos históricos, y para dar cuenta de la necesidad de incorporar la dimensión espacial en el conocimiento de este fenómeno,
especialmente en un país como México, caracterizado por grandes desigualdades regionales.
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